Umbanda // Orixas

Universales

Oxalá – Trono Masculino de la Fé

Amado Padre Oxalá que tu luz cristalina, se derrame sobre nuestros corazones, desplazando toda ilusión que obstruye nuestra Fe Universal. Acógenos en los brazos cálidos del universalismo y respeto por toda creencia. Que nuestra Fe se multiplique en cada suspiro que damos admirando, por todo lo que Dios ha creado…

El amado Padre Oxalá, es la divinidad que representa la Fe. Somos irradiados de manera continua por él, ya que la Fe abarca más allá de la creencia o religiosidad del Ser. Cuando nos referimos a Fe, estamos hablando de ella y sus sinónimos: Esperanza, Perseverancia, Paciencia, Certeza, Convicción, Convencimiento… Trasciende nuestras creencias llevándonos a los campos del Amor, del Conocimiento, de la Justicia, de la Ley, de la Evolución y Generación.

En la naturaleza podemos venerarlo y encontrarlo en los campos abiertos y praderas.
Su color es el blanco o dorado.

Su elemento es el Cristal.

Cuando uno se siente agobiado por las incertidumbres que los varios escenarios que la vida trae, puede cerrar sus ojos y sentir como esa brisa dorada y cristalina viene del alto tocando cada poro de nuestro cuerpo, refrescando nuestra esperanza e invitándonos al desafío de saber que todo puede superarse. Y es en esta acción que Oxalá se hace presente, mostrándonos que con Fe, las situaciones suceden en el tiempo y la Forma que el Divino Creador Olorum dispone, porque todo tiene un Orden y un porqué en este bendito universo que nos acoge.

Exee Babá Oxalá!

Oxum – Trono Femenino del Amor

Bendita Madre del Amor, que las aguas de la unión y la concepción, purifiquen nuestra sangre, transformándola en ríos de caridad y entrega total. Enciende nuestro corazón, iluminando nuestro pasado para curarlo, bendiciendo nuestro presente para unirnos más a nuestro Divino Creador y celando nuestro futuro en las manos de tu sagrado nombre…

Mamá Oxum, es la Orixá del Amor. Multiplicadora de la Fraternidad y la Unión entre pares y opuestos. Representa la cualidad de la concepción de la cosas. En el abrazo de una madre a un hijo, de una pareja o de amigos, está ella, juntando corazones y haciendo la unión divina que todo cura y que a todo irradia.

Ella también es conocida como la divinidad del Oro. Por ende, muchos toman esta asociación como la riqueza material. Pero lo que ella desea enseñarnos y mismo lo que la teología de la Umbanda demuestra es que la Riqueza es Espiritual y no material. Porque es en Espíritu que están los mayores tesoros. Resumiendo esto, podríamos decir que cuanto mayor sea la Riqueza Espiritual, por la ley de la atracción y unión que caracteriza Oxum, conseguiríamos la abundancia material que muchos desean.

Por su energía mineral que la caracteriza, la encontramos en los ríos y cascadas. Allí, está mamá Oxum en todo su esplendor, inundando nuestro chacra cardiaco de amor puro y curador.

Sus colores son el rosado, azul y amarillo.

Su elemento es Mineral.

Quien desee descargar su corazón tan afligido o relajarse en los brazos del amor, basta colocarse en la luz de Oxum, imaginando que un gran corazón rosado nos baña en luz, permitiéndonos sentir amor por todo y por todos, sin distinciones, haciéndonos la primera persona de entre nuestros iguales.

Salve Mamá Oxum!

Salve el Amor del Divino Creador!

Oraieieo Oxum…

Oxossi – Trono Masculino del Conocimiento

Divino Papá Oxossi, que en la cualidad expansiva de la conciencia podamos comprender la magnificencia de Dios. Haznos parte del Gran Conocimiento oculto ante nuestros parcializados ojos que solo a través de la diferencia encuentra la evolución. Danos la sapiencia necesaria para entender los designios y acciones del Divino Creador…

Oxossi es la Divinidad del Conocimiento. Lo encontramos en la búsqueda del discernimiento y la expansión de la conciencia. Él es el que nos induce a la perfección como seres pensantes.

Oxossi también es considerado el Orixá de la Cura. Esta cura se da en espíritu, a través del conocimiento de uno mismo, y de lo que lo rodea.

Su elemento es el vegetal, y en la naturaleza lo encontramos en los bosques y todo elemento vegetal. Tomando su elemento como referencia, podemos ver que su color representativo es el Verde.

Los Guías Espirituales denominados “Caboclos”, están respaldados por este Orixá. Y es en ellos que tenemos accesos rápidos a esa fuente de Conocimiento que permite que todo tenga ciencia.

La ignorancia es combatida con esa luz verde de Oxossi, que lucha contra la profanación de conocimientos a través de los tantos buscadores de la verdad, científicos, maestros y estudiosos esparcidos en este planeta.

El Creador de Todo y de Todos nos proveyó de herramientas para la búsqueda del conocimiento, y es en Oxossi que extiende unos de sus mantos denominado conciencia, para todos aquellos que deseen acudir a esta gran Divinidad del Conocimiento.

Podemos así, hacer esa conexión con Oxossi, a través de un vegetal y mismo, mediante algún bosque en el cual podremos descargar nuestro chacra frontal y vibrar luz en todo nuestro cuerpo. Basta voluntad y fe, para que nos envuelva en su manto vegetal

Salve Papá Oxossi,

Salve el Conocimiento

Oke Aró Oxossi!

Xangó – Trono Masculino de la Justicia

Venerado Xangó, que tu fuego abrazador que nos dé el calor de la seguridad, para que confiados alcancemos el equilibrio de nuestro ser, y que finalmente encontremos la razón de nuestra existencia…

Justicia, está es la palabra que Xangó despierta en todo y todos. Cuando hablamos de Justicia sobrepasamos los límites del equilibrio, hablamos de la razón reinante en nuestra conciencia y sentimiento.

Conocido como el Señor de la Justicia, Xangó nos demuestra que como divinidad representa el equilibrio del universo y de toda la creación. Él se encuentra en “el porqué” de la cosas, en la razón de la existencia.

Xangó es el brazo ejecutor de la Ley Mayor. Es la Justicia Divina que regula el comportamiento de todo y todos, en su justa medida, tiempo y forma, siempre basado en los dictámenes del Creador.

Su color que lo caracteriza es el Marrón.

Su elemento es Fuego. Pero nos referimos a ese elemento ígneo que no quema, tan solo calienta.

Si quisiéramos encontrarlo en la Naturaleza, podemos sentir su irradiación y presencia en las montañas, montes y pedreras.

Cuando la necesidad de encontrar equilibrio en nuestra vida se haga presente, basta clamar por la luz de Xangó para que él acuda sin necesidad de pertenecer a la religión como fiel, porque cuando se trata de justicia divina, la misma no tiene dueño, tan solo representantes divinos que están a la merced de la voluntad del Alto de los Altos. Si clamamos justicia por algo o alguien, pidamos a Xangó que nos ayude, porque si es en la justa razón, él pondrá su manto caluroso sobre nosotros y nos sentiremos acompañados por la Justicia Divina.

Kaó Kabecíle!

Ogum – Trono Masculino de la Ley

Padre Ogum, que nuestro raciocinio, sentimiento y voluntad, esté ordenado bajo la luz de la evolución. Ampáranos en el camino de la Verdad y la Justicia. Protégenos con la Espada consagrada ante la Ley Mayor para que mediante ella podamos cortar cualquier energía negativa que haya sido lanzada en contra nuestro o de nuestros allegados…

Orden y Ley, sinónimos del respetado Ogum. Conocido y venerado en la Umbanda, acude a nosotros a través de la Ley Mayor que acciona de manera imparcial y justa sobre voluntad de Dios.

Para cada creación, hay una ley preestablecida que debe de ser cumplida con equilibrio y orden. Todo lo que fue y es creado posee un orden dentro del Universo, y mismo no comprendiendo este enfoque no desordenamos la creación, porque todos unidos por la igualdad que nos caracteriza en esencia, somos un solo cuerpo, un solo espíritu, una célula más del Cuerpo denominado: Olorum, Dios, Gran Arquitecto del Universo, Divino Creador…

A Ogum lo encontramos en los caminos. Es por eso que algunas personas lo denominan “Señor de los Caminos”. Entonces si Ogum “habita” en los caminos, la Ley también. Entonces podemos deducir que a cada paso, en cada andar que forme un trayecto, un camino, la Ley está, siempre observando nuestras acciones, y reacciones…

El color que lo caracteriza es el Rojo.

Su elemento es el aire. Y de manera explícita es la brisa que refresca, es el oxigeno que utilizamos.

Muchas veces, estamos con ideas o sentimientos desordenados, que nos provocan una desorientación de nosotros o mismo de una situación. Es en esa ocasión que debemos acudir a Ogum, pidiendo que nos ayude a ordenar lo que necesitamos. En momentos de peligro, clamemos por su protección, para que la Ley Mayor nos ampare, alejando el miedo o el mal momento de nosotros.

Salve el Señor de los Caminos.

Salve la Ley Mayor

Salve Ogum!

Patakoré Ogum… Ogum Yé!

Obaluaiyé – Trono Masculino de la Evolución

Amado Padre Obaluaiyé, condúcenos a la evolución de nuestros Sentidos de la Vida. Toma nuestras manos y enséñanos la transmutación que debemos obtener día a día, buscando evolucionar para ser un solo cuerpo, un solo pensamiento. Que la luz descienda sobre nuestras diferencias, ayudándola a transmutar hacia la igualdad.

Obaluaiyé es el Orixá de la transmutación. Y en esa transmutación es donde sucede la evolución del Ser Humano.

Obaluaiyé también es conocido como el Orixá de la Estabilidad. Él da la voluntad para seguir adelante, de avanzar.

Obaluaiyé es el “Señor de los Pasajes” de un plano a otro, de una dimensión para otra, y mismo del espíritu a la carne y viceversa.

Una línea de trabajo espiritual conocida con el nombre de “Preto Velhos (o abuelos)” es regida por él. Y es a través de ellos que absorbemos la calma, la paz, la serenidad que Obaluaiyé tiene para todos las personas que deseen calmar es espíritu y descansar por unos instantes los pensamientos y sentimientos. Es tan fuerte la influencia de Obaluaiyé que luego de haber entrado en contacto con él a través de los Abuelos o mismo por una oración, que sentimos un bienestar tan bueno, que nos ayuda a seguir caminando y sobrepasar los obstáculos que nos lleguen o tengamos.

Podemos encontrarlo en los cementerios, a orillas de un lago o laguna, o a orillas de Mar.

Su color que lo caracteriza es el lila.

Su elemento es la tierra húmeda

Cuando queramos encontrar paz, pasividad y silencio en nuestra mente, acudamos al divino Obaluaiyé para que con su estabilidad evolutiva y transmutadora nos permita ingresar en ese estado de calma que nos permitirá seguir avanzando de la mejor manera posible.

Atotó Obaluaiyé…

Yemanjá – Trono Femenino de la Generación

Mamá Yemanjá, llévanos en tus brazos mar adentro, envuélvenos en las olas de la Creatividad y de la Vida, para que con tu luz y brillo podamos siempre tener motivos para vivir, para sonreír y agradecer por ser Seres Humanos sintiendo esta bella experiencia denominada “Vida”…

Yemanjá es una de las divinidades más conocidas dentro de la Umbanda. Es la Orixá de la Vida y de la Creación. En ella se encuentra los grandes misterios de la Vida que el Divino Creador posee.

No hay mayor regalo de Dios que la propia vida que nos dio, porque es a través de ella que podemos estar en tierra evolucionando, aprendiendo, amando, compartiendo, enseñando, practicando, multiplicándonos…

El mar es el lugar donde la encontramos.

Su color es el celeste.

Su elemento es el agua.

Las líneas de trabajo de los “Marineros y Sirenas” están siempre imantadas por Mamá Yemanjá.

Si desean que la creatividad toque las puertas de su mente y corazón con más fuerza, pidan a Mamá Yemanjá que los ilumine, porque no cabe duda que siempre extenderá su energía acuática inundándonos de inspiraciones. Y aquellas madres que busquen sentir la maternidad acudan a Yemanjá que es la Madre de la Vida y la Multiplicación.

Odociaba Yemanjá!

Odoia Mamá Yemanjá…

Cósmicos

Loguná – Trono Femenino de la Fé

Nahe-Iim-Tiempo es el Orixá femenino del tiempo y su campo preferencial de actuación es el religioso, en el cual actúa como ordenadora de caos religioso.

El “Tiempo” es la llave del misterio de la Fe regido por nuestra amada madre Nahe-Iim-Tempo, porque es en la eternidad del tiempo y en la infinitud de Dios que todas las evoluciones acontecen.

La Orixá Nahe-Iim-Tempo recibe también el nombre de Oyá. Entonces Oyá, forma un polo magnético vibratorio y energético opuesto al del Orixá Oxalá y ambos rigen la línea de la Fe, la primera de las Siete Líneas de Umbanda, que son las siete irradiaciones de nuestro Creador. Luego, el campo de actuación de nuestra amada madre Oyá es el campo de la fe, donde fluye la religiosidad de los seres, todos en continua evolución.

Muchos de los que conocen sobre la religión, funden el tiempo con Iansá, y otros las describen como una sola divinidad, surgiendo Oyá, señora del tiempo, de los rayos y de las tempestades.

Pero esto no es correcto. En cuanto nuestra amada madre Oyá actúa en la religiosidad de los seres, nuestra amada madre Iansá actúa en la ordenación, aplicando la Ley en un campo más amplio, pues envuelve todos los sentidos que direccional los seres en evolución, conduciendo a algunos para el sentido de la Fe y a otros para la Justicia o a otros para la Generación, etc.

Esto es Oyá, amados hijos de los Orixás! Madre religiosa por su excelencia divina, pero madre rigurosa por su naturaleza cósmica, cuyo principal atributo junto a los espíritus humanos es agotar el lobo sanguinario que se oculta por bajo la piel de cordero.

En cuanto Oxalá es irradiante, Oyá es absorbente, y en cuanto los hijos de Oxalá son extrovertidos, los de Oyá son introspectivos y hasta un tanto tímidos, pues la naturaleza fuerte de su madre divina exige de ellos una cierta “beatitud”, ya que, de las madres divinas, ella es la más celosa por sus hijos amados y la más rigurosa con sus hijos.

Oxumaré – Trono Masculino del Amor

Divino Oxumaré, rodéanos con tus luces renovadoras para que en ella podamos encontrar el alivio a cualquier aflicción que tengamos. Ayúdanos a comprender las situaciones emocionales que muchas veces tocan las puertas de nuestro corazón, para de ellas sacar la sabiduría que el amor posee…

Oxumaré, el padre de la renovación continúa. Lo encontramos en los campos de la Fe como elemento renovador de la religiosidad de los seres. Oxumaré está en la línea de la Concepción como renovador del amor en la vida de los seres. Oxumaré está en la línea del Conocimiento como renovador de los conceptos, teorías y fundamentos. Oxumaré está en la línea de la Justicia como renovador de los razonamientos. Oxumaré está en la línea de la Ley como renovador de las ordenaciones que suceden a todo momento. Oxumaré está en la línea de la Evolución como la renovación de las doctrinas religiosas, que perfeccionan el saber y aceleran la evolución de los seres. Oxumaré está en la línea de la Generación como la renovación de la vida, o la propia reencarnación, que sucede cuando un espíritu intercambia de piel, tal como lo hacen las serpientes.

En la naturaleza lo encontramos a la orilla de las cascadas.

Mismo cuando vemos un arcoíris, podemos ofrendarlo en la naturaleza (bosque, ríos, lagos, cascadas, mar) dirigiéndonos a ese Arcoíris y llamando a Papá Oxumaré para que bendiga nuestra ofrenda.

Sus colores son los tornasolados y también el azul.

Con sus ondas irradiantes, este Orixá también posee la capacidad de diluir los desequilibrios emocionales que atormentan nuestra mente, llevando a la persona a puntos inimaginables de desesperación.

Cuando el pecho aprieta y pesa, por alguna situación que vivimos o estemos sintiendo, y deseemos renovar nuestros sentimientos, nuestro amor por algo o por alguien, curvémonos delante de aquella luz tornasolada, y en ella depositemos nuestras lágrimas para que Papá Oxumaré las renueve, proveyéndonos de fortaleza emocional para las decisiones que vayamos a tomar.

Arroboboi! (Traduc.: Señor de las Aguas Supremas)

Obá – Trono Femenino del Conocimiento

Amada Madre Obá, que la verdad sea concentrada en nuestro entorno y nuestros hechos, para que podamos quitar de raíz toda mentira, toda suposición que perjudique a nuestros semejantes y a nosotros mismos.

Nuestra Mamá Obá actúa como concentradora del raciocinio de los seres y actúa sobre la vida de todos los que dan mal uso al don del raciocinio y a los conocimientos que adquirieron. Ella es la cualidad divina que agota la mente y los sentimientos de los seres cuya razón se desvirtuó.

Todos los seres que están dando un mal uso al conocimiento, están irradiando un tipo de pensamiento, y este pensamiento desequilibrador lo absorbe mamá Obá. Ella está vigilando y actuando siempre sobre la persona que por dar mal uso a sus conocimientos este perjudicando a las personas y bloqueando sus evoluciones, pues las está induciendo, por conceptos errados que las llevan a una dirección contraria a la que la Ley Mayor les reservó.

En la naturaleza la encontramos en los bosques con flores y a la orilla de los bosques.

Su color es el magenta o el bordo.

Cuando buscamos la verdad dentro de nuestro corazón o queremos acabar con una mentira que este perjudicando a alguien o a nosotros mismos, clamemos por las energías de nuestra Mamá Obá, que de brazos abiertos vendrá para llevar todo pensamiento negativo, y traer la calma de la Verdad a nuestro corazón y mente.

Akiro Oba Yé! (Traduc.: Yo saludo a tu conocimiento, Señora de la Tierra)

Egunitá – Trono Femenino de la Justicia

Abrázanos con tu fuego purificador Madre Egunitá, y quema toda ilusión, toda pasión desequilibrada y todo fanatismo que nos perjudique o perjudique a nuestros semejantes. Potencia nuestras cualidades llevándonos a la evolución interior, alimentando con tu fuego la llama interior que nos conduce a un sentimiento universal.

Mamá Egunitá es el fuego Divino de la purificación de las ilusiones humanas. Es el fuego consumidor de las pasiones humanas.

L a Orixá Egunitá, como irradiadora de la llama cósmica y purificadora de la Justicia, actúa sobre los seres movidos por pasiones avasalladoras y los encandece hasta que comiencen a consumirse por sí mismos (esto sería cuando sus malas acciones reaccionan en ellos, perjudicándolos). En los desequilibrios mentales, Mamá Egunitá retira toda la energía ígnea del cuerpo energético del Ser y él se “enfría” de inmediato, llevándolo a disminuir el fuego interna, la llama interior que nos provee de ese “ánimo” en nuestro día a día.

Su color es el naranja.

Su elemento es el fuego

En la naturaleza la encontramos en las pedreras, canteras, pedregales. También podemos tenerla presente en las fogatas.

Cuando deseemos descargarnos de los malestares emocionales y mismo de desequilibrios mentales o psicológicos, podemos acudir a Mamá Egunitá para que nos envuelva en su fuego consumidor de impurezas. Basta con encender una vela de color naranja y pedir su presencia que con fe ella estará actuando a través de ese elemento ígneo que utilizamos.

Kalí yé! (Traduc.: Salve la Señora Negra, mi Madre)

Iansá -Trono Femenino de la Ley

Señora de los Vientos, direcciona nuestros sentimientos y pensamientos hacia el camino de la luz, promoviendo el orden en nuestras vidas y la de nuestros semejantes.

Nuestra amada Madre Iansá es la dueña del direccionamiento. Ella solo entra en nuestras vidas como direccionadora de la Ley, esto se da en caso de que la dirección que le estemos dando a nuestra evolución no siga la línea correcta trazada por la Ley Mayor de Dios.

Iansá es la Ley actuando en el sentido de direccionar a los seres que se desequilibran. Es la novedad que renueva la Ley en la mente y en el corazón humano, es la búsqueda de mejores condiciones de vida para los seres

En la naturaleza la encontramos en las Pedreras y en las plantaciones de Bambúes.

Su color es el amarillo.

Su elemento es el aire.

Cuando nos encontramos sin saber qué hacer, que rumbo tomar, debemos acudir a mamá Iansá y pedirle ese direccionamiento en nuestra vida, principalmente en situaciones difíciles de ser resueltas, en las relaciones sentimentales, y en todo lo que sea necesario para nuestro encaminamiento correcto.

Eparrei Iansá! (Traduc.: Salve el rayo Iansá)

Naná – Trono Femenino de la Evolución

Madre Naná, trae madurez a nuestra vida para comprender nuestro destino, para aceptar las reacciones que nuestras acciones producen, para amar las diferencias y para que en todo ese entendimiento podamos encontrar alimento para la sabiduría que todos portamos y que día a día, con el tiempo, se forma…

La Orixá Naná rige sobre la madurez y actúa en la razón de los seres. Por ejemplo si una persona se encuentra emocionada de manera desequilibrada, recibe la actuación de esta Orixá, que lo aquieta llevándolo al punto de paralizar su evolución. Ella actúa desencantándolos de sus vicios y desequilibrios mentales y preparándolos para una nueva vida, más equilibrada.

Naná así como todos los Orixás, se encuentra envuelta con la Vida, donde en el inicio la tenemos a Oxum, estimulando la sexualidad femenina, en el medio Yemanjá, estimulando la maternidad y en el final está Naná, paralizando la sexualidad para la generación de hijos, cuando se instala la menopausia.

Naná entierra los vicios, y apacigua los excesos.

Ella es bi-elemental, contando como elemento el agua y la tierra.

Su color es el lila.

En la naturaleza la encontramos en los ríos caudalosos, lagos y lagunas.

Cuando buscamos paralizar algún pensamiento, y en esa calma encontrar una solución, acudamos a mamá Naná, que en su gracia divina, nos dará la madurez para tomar las decisiones correctas dentro de la Ley Mayor.

Saluba Naná! (Traduc.: Salve la Madre de las aguas pantanales)

Omulú – Trono Masculino de la Generación

Omulu es el orixá que rige la muerte, o en el instante del pasaje del plano material para el plano espiritual.

El, en la línea de la generación, la séptima en la línea de Umbanda, forma un par energético, magnético y vibratorio con nuestra amada Madre Iemanjá, donde ella genera la vida y el paraliza los seres que atentan contra los principios que dan sustentación a las manifestaciones de la vida.

En Omulu, se descubre el amor por Dios pues es por puro amor divino que una divinidad se consagra por entero al amparo de los espíritus caídos. Y fue por amor a nosotros que él asumió la incumbencia de paralizarnos en sus dominios siempre que comencemos a atentar contra los principios de la vida.

E cuanto nuestra madre Iemanjá estimula nuestra generación, nuestro padre Omulu nos paraliza siempre que desvirtuamos los actos generadores. Pero esta “generación” no so se restringe solo a la hereditareidad, ya que tenemos muchas facultades además de estas, de fundo sexual. Al final, generamos ideas, proyectos, empresas, conocimientos, inventos, leyes, preceptos, principios, templos, etc.

Tenemos la capacidad de generar muchas cosas, y si ellas estuvieran en cuerdo con los principios sustentados por la irradiación divina que en la Umbanda recibe el nombre de  “línea de la Generación” o “séptima línea de la Umbanda”, entonces estamos sobre la irradiación de la divina madre Iemanjá, que nos estimula.

La línea de la Generación es regida en su polo positivo, irradiante y multicolorido por nuestra Madre de la Vida, la Orixá Iemanjá, y en su polo negativo, absorbente y monocromático (pues es de un azul tan concentrado que muchos lo ven como negro, el color material de nuestro amado padre) por Omulu, Señor de la Muerte.

Esta línea tiene en Iemanjá el principio de la vida para la carne (nacimiento) y tiene en Omulu el fin de la vida en la carne (desencarne). Pero tiene en ellos dos elementos o energías que se complementan: ella es el agua y él es tierra; ella es agua cristalina (fe) y el la tierra mineral (Amor).

Pero, si en nuestras “generaciones” nosotros atentáramos contra los principios de la vida codificados con los únicos responsables por la multiplicación de la vida, entonces ya estaremos sobre la irradiación del divino padre Omulu, que nos paralizará y comenzará a actuar en nuestras vidas, pues desea preservarnos y defendernos de nosotros mismos, pues siempre que una acción nuestra perjudicase a alguien, antes esa acción nos ya nos atingió, hirió y nos oscureció, colocándonos en uno de sus sombríos dominios.

Omulu solo fue humanizado en sus dos polos, o en sus dos extremos. Y, si en su polo negativo y oscuro él es punidor, en su polo positivo él es el Orixá curador por excelencia divina, pues cura las “almas” heridas… por sí propias.

Omulu en su polo positivo, es el curador divino y tanto cura nuestra alma herida cuanto nuestro cuerpo doliente.

“Humanizarse” significa que el Orixá o divinidad asume facciones humanas, comprensibles para nosotros y de más fácil asimilación e interpretación.

El Orixá Omulu actúa en todos los seres humanos, independientemente de cual sea su religión. Pero esta actuación general y planetaria se procesa por medio de una faja vibratoria específica y exclusiva, pues por ella fluyen las irradiaciones divinas de uno de los misterios de Dios, que denominamos de “Misterio de la Muerte”.

Omulu en cuanto a fuerza cósmica y misterio divino, es la energía que se condensa en torno al hilo de plata que une el espíritu con su cuerpo físico, y lo disuelve en el momento del desencarne o pasaje de un plano para el otro. En este caso, él no se presenta como el espectro de la muerte que corta el hilo de la vida. Esta descripción es apenas una forma simbólica o estilizada de describir la fuerza divina que siega la vida en la carne.

En la verdad, la energía que rompe el hilo de la vida en la carne es de color oscura y tanto puede partirlo en un pizcar de ojos, cuando la muerte es natural o fulminante, como puede ir condensándose en torno de él, envolviendo lo todo hasta alcanzar el periespíritu, que ya entró en desarmonía vibratoria porque la pasaje debe ser lenta, induciendo al ser a aceptar su desencarne de forma pasiva.

Este misterio regido por Tatá Omulu es uno de los recursos de Dios y actúa en un momento de mucha dificultad para los seres, pues no es fácil, para alguien no preparado, este viaje rumbo al desconocido mundo de los espíritus o de los muertos.

El Orixá Omulu actúa en todas las religiones, en algunas él es denominado “Ángel de la Muerte” en otras de divinidad o “Señor de los Muertos”.

En el antiguo Egipto, él fue muy culturado y enseñado, y de allí partieron sacerdotes que lo divulgaron en muchas culturas de entonces. Pero, con el adviento del Cristianismo, su culto fue desestimulado, pues la religión cristiana recurre a los términos “Ángeles” y “arcángeles” para designar las divinidades. Luego, nada más lógico de que recurrir al arquetipo tan temido del “Ángel dela Muerte”, todo cubierto de negro y portando un alfanje de la muerte para intentar llenar el hueco surgido con el ostracismo del Orixá o divinidad responsable por este momento tan delicado en la vida de los seres.

 

Fuente: umbandasagrada.com

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